Dolor al caminar
Molestia que dificulta caminar, subir escaleras, levantarse o mantener actividades habituales.
Cuándo consultar
Molestia que dificulta caminar, subir escaleras, levantarse o mantener actividades habituales.
Aumento de volumen, rigidez o sensación de presión que aparece de forma repetida.
Dificultad para flexionar, extender o apoyar la rodilla con normalidad.
Síntomas que continúan pese a las medidas iniciales o que reaparecen con la actividad.
Antes de indicar un tratamiento
El dolor de rodilla puede tener distintos orígenes, como desgaste, sobrecarga, lesión de tejidos o inflamación. La valoración permite identificar qué está ocurriendo y decidir si una infiltración es una opción adecuada.
Valoración individual
Se revisan los síntomas, la exploración física, las actividades que se han visto limitadas y, cuando corresponde, estudios previos. Con ello se define el plan más conveniente para cada paciente.

Plan de tratamiento
Según el diagnóstico, el manejo puede incluir cambios de actividad, rehabilitación, control del dolor u otros tratamientos. Una infiltración se considera cuando aporta sentido dentro de ese plan y se explican sus alcances.

Seguimiento
El seguimiento ayuda a valorar la evolución del dolor, la movilidad y el retorno gradual a las actividades que son importantes para ti.